La empresa canadiense Kinross decidió salir de su proyecto aurífero en Ecuador denominado Fruta del Norte, cuyas reservas están calculadas en 6,8 millones de onzas, equivalentes a USD 10 000 millones al precio actual del oro. Por más de dos años, la compañía ha venido negociando con el Estado los términos del contrato para la explotación de ese yacimiento, pero no logró un acuerdo, pese a que en diciembre del 2011, la compañía y el Gobierno anunciaron que la negociación había llegado a buen término y que el contrato se firmaría en pocos días, lo cual nunca sucedió.
Ayer, mientras el Pleno de la Asamblea discutía como primer punto de la sesión el apoyo al mantenimiento del orden democrático en Venezuela, antes de tratar la reforma a la Ley de Minería, Kinross publicaba en su página electrónica un comunicado oficial en inglés, indicando que no continuará con el desarrollo del proyecto Fruta del Norte, en Zamora Chinchipe. La reforma legal buscaba, entre otras cosas, destrabar la negociación del contrato de Kinross con el Estado. La empresa nunca estuvo de acuerdo con el Impuesto a los Ingresos Extraordinarios que impuso el Gobierno para la actividad minera en el país. Así, el Estado cobra a las mineras un valor adicional cuando el precio del oro, la plata o el cobre supera la cotización pactada en el contrato de explotación acordado con la empresa. Esos ingresos extraordinarios se repartirán así: 70% para el Estado y 30% para la compañía. Kinross y otras empresas mineras manifestaron que ese impuesto hacía inviable su negocio en el Ecuador, lo cual fue aceptado por el Gobierno, que decidió reformar la Ley de Minería para cobrar el impuesto después de que las mineras recuperen sus inversiones. Ese ajuste no era suficiente para las empresas, ya que no se estaba considerando que cuando suben los precios en el mercado mundial también aumentan los costos. Por eso pedían que el cálculo de los ingresos extraordinarios contemple la respectiva descuento de costos. El Gobierno no estuvo de acuerdo con eso y hace pocas semanas el secretario de la Administración Pública, Alexis Mera, dijo que si Kinross no aceptaba la reforma tendría que irse del país. El permiso de operación de la compañía vence el próximo 1 de agosto, pero la compañía se adelantó y ayer informó, en un comunicado emitido desde Toronto, Canadá, que “ha decidido no continuar con el desarrollo del proyecto Fruta del Norte en Ecuador”. La minera añadió que su decisión fue comunicada al Gobierno, al cual solicitó su cooperación para asegurar una transición ordenada del proyecto, “que respete los intereses de ambas partes”. En el comunicado, Kinroos sostuvo que pese a los dos años de negociación con el Gobierno no se alcanzó un acuerdo sobre “ciertos temas económicos y legales fundamentales, que equilibren los intereses de ambas partes”. Asimismo, y pese a que su permiso de operación podía extenderse 18 meses más, el Gobierno dijo que no ampliaría el plazo ni apoyaría “los esfuerzos de Kinross para buscar un nuevo socio potencial, o cesionario”. Tras conocer el comunicado de la compañía, el ministro de Recursos No Renovables, Pedro Merizalde, indicó que Kinross se va porque los beneficios esperados no convienen a sus accionistas. “No hemos cedido ante las propuestas de las transnacionales”, dijo Merizalde, asegurando que acelerará el desarrollo del proyecto, sin mencionar cómo y si existen empresas interesadas. Sobre lo que sucederá con las inversiones efectuadas hasta la fecha por Kinross en Fruta del Norte una vez extinguida la concesión, el viceministro de Minas, Richard Vera, dijo que es “un proceso que todavía tendrá que analizarse. Vamos a ver qué cabe”. Reacciones César Espinosa / Exsubsecretario de Minas ‘Salida deja ver vacío legal’ Por desacuerdos finalmente no se puede explotar un proyecto que ha sido objeto de exploración durante años. La firma del contrato complicó los términos de explotación ya estaban fijados en la Constitución. Los incentivos establecidos en la reforma minera mostraron no ser suficientes para atraer la inversión. Tras el anuncio de Kinross, la Ley Minera tiene vacíos sobre el procedimiento que viene ahora. Daniel Philco / Asociación de Ingenieros de Minas ‘La firma podría volver’ Es imposible creer que una firma que ya invirtió más de USD 1 000 millones y que puede sacar, al menos, 20 veces lo invertido deje este proyecto. Estimo que volverá cuando nuestras leyes mineras sean nuevamente acopladas a la realidad mundial. Probablemente los accionistas pensaron que si aceptaban una ley minera como la nuestra esto podía haber sido copiado por otros países donde Kinross tiene intereses. FUENTE: ElComercio.comFECHA: Martes 11/06/2013
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