En Ecuador no estamos preparados ante un terremoto o una erupción
silvaMarcelo Silva. Consultor chileno en prevención de emergencias.

Su experiencia.  Consultor técnico en emergencias. Se especializó en Chile. En Ecuador trabaja  en seguridad y salud ocupacional.    
Su punto de vista. No sabemos cuándo va a venir un terremoto o una erupción volcánica, pero es mejor estar preparados y saber qué hacer  ante  una catástrofe.

En estas últimas dos semanas ha habido un enjambre de sismos, ¿qué significan estos fenómenos?
Todos los países que estamos en Sudamérica, sobre todo cerca de  la Costa del Pacífico, estamos afectados por las  placas de Nazca y la Sudamericana, que  chocan entre sí. Pero aparte, Ecuador está atravesado por la falla geológica Guayaquil Caracas que atraviesa todo Quito. Además, estamos en el cordón volcánico. Y hoy el Tungurahua  nos está avisando que es un país volcánico sísmico. Lo que pasa en la Costa es a causa de las placas que se meten y chocan. Y lo de Tungurahua es efecto de la actividad volcánica normal que tiene el planeta.

¿Los recientes sismos no tienen nada que ver con el Tungurahua?

Los sismos que se han dado en Manta, Guayaquil, Esmeraldas y otras ciudades no tienen nada que ver con lo que pasa en el Tungurahua,  son  independientes.

Tenemos esos dos fenómenos, ¿estamos preparados para enfrentarlos?

Aquí en Ecuador la gente no sabe qué hacer. En algunas encuestas del Instituto  Geofísico se informa que  el 82% de la población no sabe qué hacer en caso de  una emergencia. Tenemos peligro de tsunamis, terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, deslaves... Estamos rodeados de peligros.

¿Cómo responde la gente?

El último gran tsunami en Ecuador fue en 1906. En ese tiempo no había mucha población y por lo tanto el impacto no sería el mismo que en la actualidad. En muchas capacitaciones que hecho planteo esto y casi el 100% de personas dice que no tiene ningún medio de protección.

Es decir, ¿el país no tiene una cultura de prevención?

No prevención, generalizada.

¿Estamos totalmente expuestos y nos puede pasar lo que sea?

El problema es el siguiente. La gente olvida.  La gente no ha tomado conciencia de lo que ha pasado y cómo las generaciones van avanzando se van olvidando. Entonces la gente cree que nunca va a pasar nada. Estadísticamente, los países que estamos en la costa pacífica deberíamos recibir un megaterremoto aproximadamente cada 100 años. Hace más de 146 años se recibió un megaterremoto en Quito, que fue muy grande y devastador.  Como han pasado muchos años,  la gente olvida  que toda esa energía se está acumulando y no ha habido ninguna fase de descompresión del suelo al hacer el ingreso del choque de placas. Como cada 100 años se espera un sismo fuerte para liberar energía, ha pasado más tiempo y por lo tanto esa zona está acumulando más energía en este momento y si hoy día pasa un sismo va a ser más fuerte de lo que pudo haber sucedido 100 años atrás; se han acumulado 46 años más de  presión.

¿Estamos preparados en Quito?

Los sismos que ha habido nos indican que hay actividad, pero no nos indica si va a venir un sismo grande o un pequeño.  El terremoto de Chile del 27 de febrero del 2010 fue de 8.8 grados, pero los sismos que le siguieron fueron réplicas y han durado un año. Se ha seguido moviendo el suelo. Los  técnicos dicen que el megasismo ya liberó la  energía que tenía. Para que el suelo se acomode  y vuelva a su posición normal, los geólogos estiman un año y medio. La semana pasada y unas semanas atrás tuvimos un sismo fuerte, el movimiento fue ascendente y con ruido. Cuando los temblores son con ruidos significa que el quiebre de la tierra fue superficial, a 15 o 20 km de profundidad. Esos son los más peligrosos y destructivos, porque no tenemos ninguna posibilidad de hacer algo. La onda llega inmediatamente. Yo les pregunto qué hacen o qué piensan. Las personas me dicen me pongo bajo las puertas o las mesas. Esas zonas son débiles, en caso de sismos siempre va a caer sobre las partes blandas, hoy las estructuras son adornos decorativos. No es conveniente colocarse debajo de las puertas o mesas.

¿Es un mito ponerse debajo de las mesas o las puertas?

Esa es una enseñanza antigua, esos nos decían nuestros abuelos y como no estamos preparados nos quedamos con esas creencias alegóricas de hace 100 años. La gente no sabe qué hacer. Pregunté qué hicieron cuando se reactivó  el Pichincha y la gente dijo que no sabía para dónde escapar, porque no se ha hecho ningún simulacro masivo en Quito. En algunas empresas se ha hecho, pero se cometen errores.

¿Significa que no hay un proceso de la prevención?

La gente se sale riendo, hablando por teléfono, conversando, dicen que pierden el tiempo. Mientras no logremos conciencia de que las evacuaciones o simulacros son la única forma de estar preparados para tener una evacuación en caso de una catástrofe, va a pasar algo y  vamos a tener un millón de muertos en Quito. Si la gente supiera cómo prevenir, qué hacer, qué conducta tomar, saber qué personas son las indicadas para hacer las evacuaciones y hacia dónde ir, a lo mejor se puede bajar casi  un 60% la posibilidad de víctimas ante una catástrofe.

¿Estos temblores liberaron la energía acumulada?

Nosotros no lo sabemos. Pero hay dos cosas: una, va a tocar un terremoto grande y hay mucha energía en el suelo. No sabemos cuándo. Dos: ¿estamos  haciendo algo? No.  Les he preguntado si han hecho evacuaciones en la empresa, dicen sí,  pero eso no sucede en  el 70% de empresas. ¿Usted ha hecho evacuaciones en su casa?, ¿sabe cómo evacuar a sus hijos?,  ¿sabe cuál es punto de reunión y que lo sepan sus hijos? Mis alumnos me dicen que nunca habían pensado en eso. Lo principal es que la emergencia sísmica va a llegar y la volcánica también.

¿Qué condiciones tiene Quito frente a un gran sismo?

Quito tiene un gran problema: los suelos. Quito se sostiene de suelos suaves que han sido creados por material piroclástico, está sobre ceniza, no está sobre rocas. Por eso, nos vemos perjudicados por los deslaves. Un sismo va provocar deslaves, porque el suelo no es firme, va a provocar que se hundan los suelos, porque son de relleno, va a provocar accidentes, muertes, histeria colectiva, porque no estamos preparados.

¿Podemos decir que tal como estamos nos espera un desastre?

Nos espera una catástrofe y eso significa mucha destrucción y muerte. Este momento sería catastrófico un terremoto en Quito. No podemos detectar cuándo van a venir un sismo o una  erupción. ¿Podemos evitar eso? No, pero ¿podemos hacer prevención y disminuir los muertos? Sí.

El Tungurahua lleva 12 años de actividad, ¿las poblaciones de esas zonas aledañas están educadas en prevención?

Las personas que viven en las faldas de los cerros son campesinos; ellos viven de la tierra. Las autoridades pueden decir que salga, pero el campesino no tiene la  educación, ha vivido toda la vida ahí, sus padres han vivido ahí, saben de la erupción y le perdieron el miedo.  La autoridad está amarrada de manos, pero debería ser más estricta y no  permitir el acceso. Aunque van a hacer todo lo posible y prefieren morir en su casa que dejar sus pertenencias, casas o animales. En esa zona el tema cultural es más marcado que en la ciudad. Ahí hay cero cultura de prevención. Casi lo mismo pasa en el valle de Los Chillos. En el sector del Triángulo hay  señales, como la del  cerro Ilaló con una persona caminando y una flecha. Hice algunas entrevistas para qué son las señales, si se ha hecho un simulacro, cómo hacerlo, cuánto tiempo, hacerlo a pie o en auto. Las personas piensan que las evacuaciones se hacen en carro, se imaginan todos los carros convergiendo. Tienen las señales, pero no sirven de nada. Pero tengo que decir que en el último tiempo, la autoridad máxima del país ha tomado medidas para mejorar y hacer campañas de prevención, pero hay que hacerlo mucho más.

¿Debe haber una política de educación en prevención?

Yo creo que la política está, pero falta la implementación y las ganas de hacerlo. Te pongo un ejemplo.  Haití es un país con cero en prevención. En el terremoto de 7.2 murieron 315 000 personas y desaparecieron 356 000. En Chile, un país preparado y prevencionista, donde suena una sirena y se evacúa una ciudad de 100 000 personas en ocho minutos. En el terremoto de 8,8 murieron 486 personas y desaparecieron 78. En Japón el terremoto fue de 9.1 y murieron 15 000, pero por el tsunami, ni por sismo.

¿En Quito, las construcciones son sismorresistentes?

Se dice que el 0,2% de las construcciones es sismorresistente. Ni siquiera el uno por ciento. Lo bueno es que el Estado está copiando parámetros de construcción de modelos colombianos y chilenos. Los suelos de Quito son suaves y las construcciones son bajas, porque no se pueden poner tanto peso.

Manabí es una zona proclive a los tsunamis, ¿tenemos prevención?

Nunca. La gente no sabe qué hacer. Les he dicho que si hay un movimiento no esperen que las autoridades les digan qué hacer, deben correr dos o tres kilómetros al interior o subir a los cerros, En 20 minutos llega el tsunami.  La gente tiene que correr, pero la gente me dice tomo mi auto y corro. No señor, puede provocar choques, aglomeraciones y va a haber más muertos. Debe tomar a sus hijos y correr y ver a dónde llega. Eso lo tiene que saber ahora con los simulacros. Es decir, no hay cultura de prevención.

En Esmeraldas, hay un proyecto ante los tsunamis, ¿allí hay prevención?

Están aprendiendo sobre evacuación. Se han desarrollado algunas cosas, pero la gente construye en lugares que ante una emergencia son los primeros que van a hundirse. Hay construcciones frente a los ríos o playas, que son de alto riesgo. Pero la gente prefiere allí porque es más chévere ver el mar y es más lindo estar cerca de la playa. Las autoridades deben hacer el cálculo hasta dónde llegó la última ola de 1906. Eso no solo pasa en Ecuador sino en Chile y otros países. La gente es terca. El Instituto Geofísico está haciendo mediciones para ver qué tipo de construcciones se debe y no se debe  hacer.

¿Y qué pasa con las que están construidas?

No van a salir nunca. Van a decir que no pasa nada. Hay riesgos y catástrofes similares  en Quito y en la Costa y en ninguna de las dos partes se toma conciencia.

¿Cuánto tiempo toma un proceso de educación en prevención?

Años. Debe empezar con los niños. ¿En los colegios se hace cultura de prevención? No. Debe haber en pocos. No me cabe la menor duda que el Estado planifica y hace programas de capacitación. Hoy tenemos que educar a los papas.

¿En Chile cuánto tomó?

Años de años. Dos generaciones por lo menos. Nosotros sabemos qué hacer, sabemos que debemos tener linternas, pilas, conservas, agua, porque hemos enfrentado las catástrofes.

FUENTE: EL COMERCIO
FECHA: 05/12/2011
 
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